Nokia fracasará de nuevo, esta vez con Android

Nokia 216 móvil

Nokia fracasará de nuevo, esta vez con Android - Hoy muchos medios están hablando de Nokia en relación a cómo han actualizado su web como punto de partida para una nueva época. Nosotros no hemos querido correr a contaros la noticia, porque no hay noticia en realidad. Al menos, de momento. Luego repasamos lo que han hecho para crear hype. Pero a lo que vamos es a comentar sin pelos en la lengua las vibraciones que nos está transmitiendo este retorno de Nokia. Porque comenzamos a ver a los medios lobotomizados y emocionados por algún motivo que no llegamos a entender. Incluso nosotros tuvimos un momento en el cual nuestras fuerzas flaquearon y casi caímos en la “trampa” de la nostalgia. Porque sí, la nostalgia nos puede llevar al lado oscuro y a tomar malas decisiones.

Nokia lo intenta de nuevo

No nos pidáis que os contemos la historia completa de Nokia, porque tardaríamos unos cuantos artículos en lograrlo, dado que la empresa nació en el año 1865 (espectacular). Como es lógico, en sus orígenes Nokia no era precisamente una empresa que estuviera relacionada con el sector de los móviles. En realidad en 1865 os podéis imaginar que ni había móviles, ni había prácticamente nada de nada (no hablamos de los años 60 de nuestra época, sino de los anteriores años 60). En sus inicios Nokia era una empresa con distintos negocios e iniciativas que estaban relacionadas, en cierto modo, con el sector eléctrico. Con el paso de los años y las décadas la compañía evolucionó, tuvo sus idas y venidas, y acabó siendo líder del mercado de los móviles.

Por aquel entonces no sabíamos qué era Android, no conocíamos el iPhone y cuando usábamos el móvil lo hacíamos en unas pantallas verdosas que nos parecían lo más. El teléfono fijo aún era algo habitual en los hogares (venga, ¿quién lo sigue teniendo instalado ahora?) y las melodías del móvil se basaban en pititidos al estilo MIDI. Qué tiempos aquellos, cuánta nostalgia. Había un montón de marcas, pero Nokia era la que sabías que no te fallaría. Eso se pagaba, por supuesto. Era como Samsung, sin explosiones. O más bien como Apple, para ser más justos y no limitarnos al entorno de los terminales Android.

Con cada móvil de Nokia había algo nuevo, un cambio, una novedad, un incentivo y un soporte de lujo. La atención al cliente de la empresa dejaba a sus rivales para el arrastre. Había que ver que estabas pagando por el paquete completo. Tener un Nokia no era un lujo, sino lo normal, ya fuera de mejor o de peor calidad. Pero esto terminó con la entrada en el mercado del smartphone.

Nokia nueva promo

Y el smartphone dijo… ¡hola!

La salida del smartphone y el golpe que dio sobre la mesa fue lo que provocó las fisuras que llevaron a la gran crisis reciente de Nokia. La marca que lo lideraba todo, que se comía el pastel a lo bestia casi en solitario, se encontraba arrinconada, temblando y sin saber qué hacer. De repente, de la noche a la mañana, tenía a un grupo de perros hambrientos amenazando con devorar su pastel y no dejarle ni las migajas. Nokia sabía que necesitaba su propio perro guardián para defender lo que había sido suyo desde siempre. ¿Pero sabéis qué pasó? Que el perro de Nokia era demasiado blando, no tenía autoridad y los demás perros no le hacían caso. Nadie quería ver a ese nuevo perro que había llegado como una medida a la desesperada.

Metáforas al margen, lo que le pasó a Nokia es que se encontró con que su negocio quedaba invalidado. La potencia de los smartphone, su versatilidad, sus posibilidades y su eficiencia se ganaron a los usuarios en tiempo récord. De repente todo el mundo quería un smartphone, porque eran lo más y podías hacer todo tipo de cosas con ellos. Y aunque el primer acto reflejo de muchos usuarios fue decir “yo quiero el de Nokia”, cuando lo hicieron, cuando lo comprobaron o lo compraron, vieron que eso no estaba demasiado cuidado. Y claro está, ahí se produjo esa reacción anti-Nokia. Si Nokia no se había actualizado a las tendencias, ¿quién les apoyaría? Cada vez su cuota de mercado fue bajando más y más hasta que se encontró bajo mínimos. Lo intentaron, eso es verdad, pero no lo consiguieron. Simplemente ya nadie se acordaba de que alguna vez, en el pasado, habían sido los líderes. Eso era una leyenda para los libros de historia que tendría que ser estudiada para saber qué errores no cometer en el futuro.

Llegó Microsoft

Cuando todo estaba en peor estado, cuando los móviles de Nokia ya habían sido pisoteados por sus rivales y el interés por la marca había bajado tanto que era imposible seguirle la pista, llegó una salida. A veces dicen que lo mejor que puedes hacer cuando la situación es traumática es buscar una salida. ¿Se está hundiendo el barco en el que viajas? Busca una salida y ponte a salvo. ¿Se quema tu casa? Sal fuera por favor. ¿Tienes deudas en tu empresa y no hay manera humana de sacarla a flote? Ciérrala e intenta ganarte la vida con otra cosa. Hay que saber buscar salidas. No todo el mundo es capaz de hacerlo. En Nokia, por suerte, había varios ejecutivos que de eso de buscar salidas sabían bastante más de lo que podríamos haber imaginado. Lo que hicieron fue vender su unidad de negocio a Microsoft, que por aquel entonces andaba buscando la forma de impulsar su división dedicada a la fabricación y venta de móviles. Pero todos sabíamos que esa había sido una mala decisión para la empresa de Windows.

En los meses posteriores, mientras nosotros intentábamos entender la operación de venta, porque se hizo de forma extraña por decirlo de alguna manera, comenzaron a llegar móviles Nokia de Microsoft. Y ya podéis imaginar que fue uno de esos desastres de campeonato, terminales que no estaban mal, pero que se encontraban lejos de poder hacerle la competencia a los Galaxy o al iPhone. ¿Y dónde estaba el problema? En cierta manera no es que fueran unos dispositivos espectaculares, pero Windows Phone nació herido de muerte desde el principio y eso era difícil superarlo de ninguna manera. Se creó una dependencia extrema de la plataforma de Microsoft y esta no era ni mucho menos lo que se creía. Luego comenzaron las filtraciones sobre los móviles de Nokia con Android y eso comenzó a ponerse todavía más raro. No entendíamos nada.

Móviles de Nokia

Y Nokia se compra así misma

Bueno, no es Nokia quien ha comprado Nokia, sino una nueva empresa llamada HMD. Pero todos los medios coinciden en una cosa: esta empresa está llena de ex-ejecutivos y directivos de la antigua Nokia. Así que queréis que os digamos, para nosotros es Nokia con otro nombre y con la posesión de la marca que en su momento era parte de la empresa original. Es difícil entenderlo, lo sabemos, pero en teoría no debería serlo tanto. Ahora HMD es la propietaria de la marca Nokia y puede lanzar nuevos móviles con ese nombre. Suponemos que podría lanzar hasta chorizos con ese nombre, pero no va a ser el caso.

Como decíamos antes, la empresa ha elegido diciembre de 2016 como fecha para devolver a Nokia la independencia. Lo hace con una web completa en la cual de nuevo podemos ver móviles. Ahora mismo solo aparecen los terminales “clásicos” más recientes. Son móviles como los modelos Nokia 105, Nokia 130 o Nokia 216, todos ellos de diseño simple, sin pantalla táctil ni ninguno de esos rasgos “modernos”. Son los típicos móviles que parten la pana cuando los usamos, salvo que queramos alguna de las características propias de los smartphones. Eso sí, se nos da información, pero no la posibilidad de comprárselos.

Lo que también ha hecho Nokia ha sido emitir un comunicado donde confirman su compromiso por lanzar smartphones con Android en el próximo año 2017. No nos dan ningún dato, nos dejan con la miel en los labios deseando saber un poquito de cómo serán estos móviles. Y eso nos lleva a pensar, quizá de forma pesimista, que…

Nokia móvil azul

Nokia se dará otro batacazo

Las segundas oportunidades molan. Las terceras también, pero normalmente siempre acaban igual. Hay pocas personas o empresas que cambien sus hábitos de siempre. Confiar en que la nueva historia de Nokia tendrá un resultado distinto es hacerse demasiadas ilusiones. Es confiar en exceso en la nostalgia. Porque nos encantaría que Nokia volviera a ser líder. Le daríamos nuestro dinero y saldríamos corriendo con uno de sus móviles en la mano llenos de felicidad, pero no parece que algo así vaya a ser posible en los tiempos que corren.

El ciclo de Nokia pasó tal y como también ha pasado el de BlackBerry. Y comenzamos a ver destellos incluso de que el ciclo de liderazgo de Samsung también está pasando. Estas cosas se tienen que solucionar en caliente y no un porrón de años más tarde. Porque cuando el mercado se enfría, cuando el público ya ha olvidado que fuiste la mejor, es cuando todo se pone cuesta arriba y resulta difícil comenzar a triunfar de nuevo. En estos momentos Nokia solo podría conseguir reventar el mercado si ofreciera un dispositivo revolucionario por algo que de verdad haga que todo el mundo diga “Nokia ha vuelto señores”. Si solo lanzan smartphones con Android, por potentes y bonitos que sean, seguiremos en las mismas.

Hay demasiados peces compartiendo un mismo acuario y Nokia ha vuelto después de estar un tiempo relajado en el fondo de forma que casi pensábamos que había dejado de respirar. La compañía tiene mucho trabajo por delante si quiere que este retorno no sea una simple forma de intentar alargar lo inevitable, algo que tampoco descartamos si fuera beneficioso en términos económicos para los ejecutivos de la nueva empresa. Al fin y al cabo, dos o tres años sí que es posible que la nueva Nokia se mantenga. Esperemos equivocarnos y que luego las cosas les salgan bien.

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