ZTE Hawkeye, claves del fracaso sonado del móvil adhesivo

ZTE Hawkeye

ZTE Hawkeye, claves del fracaso sonado del móvil adhesivo - La industria móvil no siempre recurre a los mismos métodos a la hora de crear nuevos terminales. Sí es cierto que existe una base sobre la cual trabajan todos los fabricantes, pero en ocasiones se cambia la filosofía con el objetivo de probar cosas nuevas o de sorprender al público. Y unas veces esto funciona, pero otras no. El mayor peligro que existe en este sentido se encuentra en arriesgarse demasiado, dado que el mercado aunque está ansioso de disfrutar de nuevas experiencias también es mucho más tradicional de lo que podría aparentar. Y por eso es por lo que el ZTE Hawkeye se ha encontrado con algunas dificultades. Incluso su fabricante ha reconocido cuáles son los errores que han cometido, lo que no resta relevancia al proyecto de este móvil creado en colaboración con los usuarios.

ZTE Hawkeye, el móvil menos ortodoxo

En sus inicios se le conoció con el nombre de Project CSX, pero estaba claro que obtendría un nuevo nombre para su comercialización. Conocido de forma definitiva como ZTE Hawkeye, el dispositivo lo ha cambiado todo en cuanto a la manera en la que se ha desarrollado. Para su creación ZTE solicitó las opiniones de los usuarios, pidiendo al público que les dieran su punto de vista respecto a las ideas que tendrían para crear un móvil. Se publicaron muchas ideas y opiniones, pero solo una de ellas resultó ser la ganadora. El móvil que salió victorioso de esta campaña de brainstorming generalizado hacía gala de una parte trasera que se pegaba a cualquier tipo de superficie. Raro ¿verdad? A muchos nos recordó al típico muñeco de acción que venden en las jugueterías y que podemos lanzar contra la pared para que se pegue en ella. Además, se incorporó una avanzada tecnología de reconocimiento del movimiento del ojo con el objetivo de poder utilizar el modo de manos libres de una forma diferente.

Presentación en el CES

ZTE se mantuvo fiel a su compromiso en cuanto a la filosofía que había planteado en la creación del móvil. Ya tenía una idea ganadora y solo tenía que ponerse a trabajar en ella. La compañía fabricó un prototipo y se lo llevó a inicios de este mes de enero al CES. La teoría es que los usuarios y los curiosos por igual se dejarían llevar de forma muy grata por lo que había sido presentado. Y de manera automática se lanzó la campaña de financiación en Kickstarter que haría el sueño realidad.

prototipo de Hawkeye

Fracaso en Kickstarter

Cuando un proyecto llega a Kickstarter suele haber dos posibilidades para lo que ocurre con él: arrasa a un nivel enorme o se da un golpetazo y fracasa desde el primer día. Las medias tintas suelen ser poco habituales, dado que la reacción de las masas tiende a manifestarse con velocidad. Si un proyecto tiene en Kickstarter un desarrollo progresivo es porque sus implicados han estado día y noche trabajando duro para conseguir tirarlo hacia adelante. Y si un proyecto deja de triunfar a los dos días de haber tenido una buena recaudación normalmente siempre se debe a un factor específico, como que se haya desvelado que sus responsables son unos estafadores. Entre todo esto ZTE encaja en el modelo de haber lanzado la campaña y fracasado desde el primer momento.

Tiempo después de su salida en Kickstarter han alcanzado la ridícula cifra de 34,851 dólares con 182 patrocinadores de una meta de 500,000 dólares que necesitan para que el proyecto llegue a buen puerto. Todavía tienen 26 días para que ocurra el milagro, pero ya os decimos que el 99% de posibilidades que hay es de que no lo cumplan. Porque las cosas son así, sin más, y por muchos otros detalles que ahora iremos desgranando. Uno de los principales problemas de la mala acogida en Kickstarter ha sido porque ha ayudado a la gente a ver que ZTE estaba vendiendo humo. Un humo bonito y personalizado con un toque personal, pero humo de todas maneras. Y el humo ya se ha vendido tantas veces en Kickstarter que ahora viene siendo difícil conseguirlo de nuevo.

No eres el móvil que buscaba

Lo que esperaban encontrarse los usuarios con la campaña de Kickstarter era un smartphone sorprendente. Hombre, nadie espera un iPhone de ZTE, porque conocemos sus limitaciones, pero el dispositivo de la empresa debería haber sido algo bastante resultón a la vista de cómo se había originado. Es decir, no puedes permitir poner esas llamativas características en un cacharro que ofrezca unos componentes técnicos de medio pelo, porque lo que consigues así es que nadie lo tenga en cuenta. Y eso ha sido lo que ha pasado con el nuevo móvil de ZTE. El público pensaba algo así como “guay, tiene una superficie que se pega, pero también tendrá buenos componentes”. Y el problema es que no, es que sus componentes no son tan buenos.

móvil adhesivo

Ni una memoria RAM de alto nivel, ni un procesador a la última ni otros componentes que te hagan ver que te encuentras ante un smartphone que marcará tendencias. En lugar de eso lo que tenemos es un gama media como tantos otros que fabrica ZTE y que lanza de ciento a viento sin que tengan mucha repercusión. Es decir, que hablando en plata ZTE no ha querido mojarse con la idea que eligieron, porque si metían buenos componentes y fracasaba el resultado de la pérdida sería mucho mayor que haciendo un gama media. ¿Pero y si por ahorrar en componentes ellos mismos han condenado el móvil? Lamentablemente eso es justo lo que ha pasado.

ZTE se comunica con los usuarios

¿Qué haces cuando la situación es tan volátil y ves que no hay mucha solución al momento por el que estás pasando? Ahí es cuando reculas y vuelves a intentar conectar con los usuarios. ZTE ha publicado en su blog un mensaje donde se pone en contacto con el público y le hace ver que se equivocaron. Dicen que una vez eligieron el proyecto ganador, el que tenía superficie pegajosa y seguimiento de la mirada, se perdieron con la emoción del momento. Afirman que ya no tuvieron en cuenta las votaciones, los comentarios ni las opiniones y que eso ha sido lo que les ha llevado a tropezar en el camino. Cómo no, reconocen abiertamente que introducir este tipo de tecnología innovadora en un móvil de gama media ha sido un error. Al menos, eso sí, lo reconocen, porque ya es más de lo que están haciendo otros muchos fabricantes cuando se encuentran en una situación como esta.

La gran duda que se nos avecina ahora es si hay solución para el ZTE Hawkeye o si está condenado al fracaso. Con la maquinaria de Kickstarter puesta en marcha tenemos dudas de que haya muchas opciones. Uno de los problemas es que las recaudaciones de Kickstarter no permiten que se cambien los precios de sus proyectos. Es decir, ZTE puede darle una vuelta de hoja al móvil, pero se quedará con su precio de 199 dólares. Y ya sabemos que un gama alta por tan reducido coste es imposible. Podría dejar que expirase la recaudación o cancelarla por su propia mano alegando que han cometido un error, volver a trabajar en el móvil y regresar a Kickstarter con una nueva versión del Project CSX cuando la tengan lista.

Los usuarios deciden

ZTE quiere retomar la filosofía con la que comenzó todo y por eso ha creado una encuesta online donde solicita la colaboración de los usuarios para descubrir qué quieren los usuarios. ¿Qué es lo que deberían mejorar en el smartphone para que sí reciba apoyo? Las opciones de la encuesta incluyen la CPU, con un cambio que iría del procesador Snapdragon 625 actual al Snapdragon 835, la batería para pasar de 3000 mAh a 3500 mAh, el sistema operativo u otro factor. Con la última opción se pueden dejar comentarios y lo más solicitado por el público está siendo de momento la memoria RAM, aunque no penséis que han respondido muchas personas, dado que el cómputo de opiniones se acerca a los 100 comentarios.

poryecto de Kickstarter

Aún con esta votación no se puede decir que ZTE no tenga problemas en el horizonte. La compañía no ha gestionado bien el trabajo que tenía que hacer con este dispositivo para convertirlo en un modelo de tendencias. Tenía una buena idea, pero su afán de no arriesgar les ha llevado a convertirla en una anécdota. A estas alturas ya deberían saber que los usuarios prefieren gastar más dinero de 200 dólares a cambio de tener un móvil que de verdad merezca la pena. Por 200 dólares tendríamos un dispositivo que dejaríamos pegado donde nos apeteciera y con el cual seguro que sorprendíamos a más de un amigo, pero que a la hora de la verdad no nos daría lo que necesitamos.

La compañía tendrá que ponerse firme ante la situación y valorar de manera conveniente si le sirve seguir con lo mismo o si es mejor momento de cancelar o aplazar el desarrollo y la recaudación. A nosotros nos parece que ZTE ha llegado donde ha llegado y que tendría que dejar las cosas donde están cuanto antes. No nos da la sensación de que el proyecto esté camino de mejorar, sino que se nota que va de tropezón en tropezón por mucho que le quieran poner parches. Es prioritario cambiar el rumbo de la iniciativa, salir de Kickstarter por el momento e intentar volver a la carga en una fecha futura con nuevas perspectivas. Pero que no se diga que no estamos interesados en un móvil con las dos grandes ideas que tiene el ZTE Hawkeye, porque de verdad son curiosas. Lo queremos y lo esperamos, aunque con los rasgos técnicos que merece un dispositivo innovador.

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